Lienzos de fiebre amarilla

Lienzos de fiebre amarilla

Arranca la primavera y en abril los campos cercanos a Yunquera de Henares y Málaga del Fresno se pintan del amarillo de la colza, el verde del cereal y el ocre oscuro del barbecho. Ese es el momento de sacar el cartabón y la escuadra y de buscar la inspiración en grandes fotógrafos como Franco Fontana para pintar formas, desde el realismo a la abstracción, sobre el sensor de mi cámara.

Fotografiar la colza es aprender a dividir el mundo. El horizonte se convierte en una línea implacable que separa la densidad del amarillo y la transparencia del azul. Es un ejercicio de geometría pura y poesía visual.

Capturar la colza es inmortalizar un suspiro. Su esplendor dura apenas unas semanas, recordándonos la naturaleza efímera de la belleza. Mirar a través del visor es comprender que el paisaje está vivo: el viento ondula las plantas como olas amarillas, y el obturador se convierte en el único capaz de detener ese oleaje eterno.Fotografiar este campo es, en fin, pintar con la luz del sol atrapada en la raíz de la tierra.

Content © Pablo Lópezcreado en Bluekea