
Caddo Lake ocupa mas de 10.000 hectáreas en la frontera entre Texas y Luisiana y debe su nombre a los caddoanos o caddo, población nativa americana que vivió allí hasta su expulsión en el siglo XIX. El lago está plagado de cipreses de los pantanos (Swamp Cypress) que configuran un bosque frondoso dentro del agua. Navegar a través de las aguas y el bosque de Caddo es sumergirse en un paraje mágico y misterioso. Muy misterioso
El otoño en Caddo Lake no es una estación, es un hechizo que se disuelve lentamente sobre el agua. Cuando la mañana se levanta fría, el lago se envuelve en una niebla densa que desdibuja la frontera entre la tierra y el cielo. Los cipreses calvos, gigantes milenarios con raíces como garras emergiendo del pantano, se transforman. Su follaje verde cede el paso a una paleta encendida de tonos cobres, dorados y ocres profundos, un último destello de fuego antes del letargo invernal.
Para el fotógrafo, este lugar es un laberinto de espejos y paciencia. El agua negra y quieta, cubierta a tramos por un tapiz de algas en forma de lentejas, actúa como un cristal perfecto. Cada rama retorcida, cada barba de musgo español que cuelga como un encaje gris y antiguo, se duplica en el reflejo con una nitidez casi irreal. La luz se filtra de manera lateral, suave y difusa, encendiendo la corona de los árboles mientras las bases permanecen sumergidas en la penumbra misteriosa del bayou.