
Una vez al año un pedacito de La Alcarria (Guadalajara) se tiñe de tonos malvas y púrpura durante un solo mes. Son los 30 días de floración de los campos de lavanda de Brihuega, llamada "la Provenza española", una localidad que alberga una extensión de más de mil hectáreas floridas y una belleza extraordinaria.
En este paraíso morado de lavanda y lavandín (la hibridación de lavanda y espliego) su aroma inunda los campos y el color peculiar de las flores ofrece una estampa inolvidable. Un mar de color violeta se despliega bajo el sol. Las lomas de Brihuega parecen olas de un océano púrpura y cada hilera de lavanda dibuja líneas simétricas hacia el horizonte.
La luz dorada del atardecer transforma por completo el paisaje. Los rayos oblicuos encienden los tonos malvas y azulados. Es la hora mágica donde la fotografía se vuelve poesía, las sombras se alargan entre los arbustos perfectamente alineados y el zumbido de las abejas compone una banda sonora sutil.